Un vistazo sobre el coaching

La tarea de un coach va mucho más allá de motivar o alentar a una persona o grupo. Aunque estos aspectos deben ser tomados en cuenta, debe primar una visión mucho más analítica y pragmática de cómo lograr objetivos eficientemente.

{{Adsense2 params}} El coaching podría simplificarse en ayudar a una persona o grupo a definir metas y alcanzarlas, involucrando el proceso intermedio de trazar estrategias efectivas. Si esto no se cumple, se estaría hablando de otras técnicas como la terapia motivacional.


Análisis ante todo


Un proceso de coaching implica siempre el análisis de la persona, sus acciones y el entorno. Es la única manera de saber que hay que cambiar para lograr los objetivos. Mientras, la motivación implica simplemente ayudar a encontrar incentivos para lograr las metas y convencer al otro de que puede alcanzarlas.


Aunque el coaching puede valerse de estrategias motivacionales, es mucho más complejo. Por ejemplo, un coach puede utilizar la motivación personal de una persona para lograr que ésta ejecute ciertas acciones que la llevarán al objetivo. Sin embargo, sin el análisis previo, la motivación no servirá de mucho o podrá arrojar cualquier resultado.


Resultados vs. sentimientos


El coaching está orientado en su totalidad a la obtención de resultados. Si estos no se obtienen, algo está mal. Mientras, la tarea motivacional puede verse satisfecha con el hecho de que el individuo o grupo se sientan más aptos o cómodos con lo que realizan.


En este punto es importante resaltar que el coaching no es un proceso que se utiliza para sentirse mejor con uno mismo, sino para obtener los resultados que uno espera. Por supuesto, el logro de objetivos aumentará considerablemente la autoestima y, como resultado secundario, se sentirá mejor y más capaz.


Pensamiento y acción


Un coach debe orientar a las personas o grupos hacia la acción. Aunque ésta requiere un análisis previo, cobra vital importancia que no haya un estancamiento en este punto. Si no se ejecutan las acciones, no habrá resultados, y éstos son la principal meta del coaching.


La supervisión es sumamente importante en esta área. Por ello, deben establecerse reuniones periódicas en las que se pueda revisar cuales acciones se han ejecutado, cuales no se han realizado y por qué. Así se podrán establecer a tiempo las alertas y correctivos necesarios que permitan que el objetivo se logre como se estipuló.


Aprendizaje en pro de la independencia


Para el logro de los objetivos, es importante que la persona –o grupo- aprenda a manejar las situaciones de manera autónoma. Dentro de un equipo de trabajo, es importante que el líder pueda delegar y confiar en que esa persona será capaz de lograr lo que se le encomendó. De lo contrario, el grupo no podrá avanzar porque tendrá “una tuerca floja”.


En esta etapa, el claro establecimiento de las metas es importante. Así, la persona estará en capacidad de preguntarse ¿qué alternativa me permite solucionar este problema de manera que los objetivos se logren de la mejor manera? Este tipo de análisis es el que otorga la verdadera autonomía.

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