Poniendo en práctica la Dieta del Perdón

La grandiosa escritora de libros de autoayuda Louise L. Hay, ha dejado un legado importante que todos deberíamos leer por lo menos una vez en la vida. Sus libros nos enseñan algunas de las prácticas más importantes para superar los momentos difíciles de nuestras vidas, así como también nos da luces para descubrir nuestro poder interior interpretando los comportamientos del cuerpo y lo que trata de decirnos de diversas formas.

Se habla comúnmente del perdón, sobre perdonar a otros y a nosotros mismos, pero más allá de la palabra, esto no es un sencillo juego o una fácil práctica que alcancemos de la noche a la mañana.

Como les mencioné en mi anterior artículo Seis palabras que deberías evitar pronunciar, hoy les traigo mi adaptación de la conocida Dieta del Perdón, la cual es efectiva si la empleamos de forma continua con relación a circunstancias específicas que hayamos vivido y que sintamos no podemos superar de forma sencilla.

La dieta debe realizarse durante una semana (7 días), en donde realizaras un pequeño ritual por lo menos una vez al día, en una habitación en la que no puedas ser molestado y en donde reine un ambiente de tranquilidad. Puedes ambientar con música instrumental si es de tu agrado, siempre y cuando esto no perturbe ni te distraiga de tu principal objetivo.

El primer día, procederás a escribir una carta en la que detalles aquellas acciones, personas o cosas a las que deseas perdonar. Un hecho específico de tu niñez, una actitud de una persona cercana a ti, algo que consideras un defecto en ti y no lo aceptas. Cualquiera de las anteriores son válidas, siempre y cuando tu corazón y tu ser sientan que necesitas realizar una acción de perdón con respecto a ellas. Analiza y coloca en orden cada una, empezando por las personas o situaciones ms externas a ti, pasando a familiares y finalizando en ti mismo.

Coloca una frase similar a ésta o con la que te sientas cómodo:

“Yo XXX te perdono a ti XXX por XXX y te amo, a pesar de lo que has hecho” o “a pesar de lo que te he hecho” o “por hacérmelo a mí mismo”.

Repite tantas veces como sea necesario y sintiendo como te vas liberando del sentimiento que se genere a partir de esa frase. Tomate tu tiempo para la realización de éste ritual, sintiendo la importancia que tiene otorgar o recibir el perdón bajo cualquier circunstancia-

Elige un papel y un lápiz que te agraden y establece un sitio privado en el que puedas guardar la carta mientras pasan los días. Repite el ejercicio a la hora más cómoda para ti, si defines una hora específica es ideal, pero si no puedes hacerlo siempre igual, no te preocupes, continua según tu ritmo y posibilidades actuales, sin detenerte.

Al llegar el último día, quema la carta, meditando sobre el poder transformador del fuego y sobre como asumes el perdón como parte importante de tu vida en relación a esas lecciones que te ha tocado vivir.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.