Manifestar abundancia en nuestra vida

“La abundancia es la experiencia en la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen espontáneamente. Sentimos alegría, salud, felicidad y vitalidad en cada momento de nuestra existencia…”

Deepak Chopra


{{Adsense2 params}} Para lograr abundancia no hace falta cortar amarras con las relaciones ni hundirse en el egoísmo o la avaricia. Por el contrario. Para recibir respuestas primero hay que hacer preguntas. Para obtener resultados primero hay que tener en claro lo que se desea y para recibir, primero hay que dar. Dar y recibir conforman el flujo de la energía en el universo. Cuando estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida, porque el universo opera a través de un intercambio dinámico. Nada es estático. Si deseamos afecto, aprecio y amor; en cada ocasión en la que encontremos a otra persona, le desearemos felicidad alegría y bienestar. Es fácil. Basta con sentirlo, con pensarlo. Si deseamos prosperidad económica, seremos generosos con el prójimo y solidarios con sus necesidades. Primero daremos, luego recibiremos: “cada árbol se conoce por su fruto”. Así funciona, tal cual Jesucristo nos lo anunciara hace 2000 años, en concordancia con palabras de profetas orientales, que circunscribieron ésta realidad dentro del concepto sánscrito “Kharma” (cada acto que elegimos concretar, genera una energía que regresa a nosotros de igual manera, con similares efectos).

El karma es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto. Recordemos siempre que hagamos una elección esta verdad y tomémonos el tiempo para responder dos preguntas:¿Cuáles son las consecuencias de escoger este camino?; ¿traerá esta elección felicidad para nosotros y para quienes nos rodean?. Luego, solamente cuando las respuestas son aceptables, podremos proceder con confianza.

Cosechamos lo que sembramos. Kharma es Ley de compensación, no de venganza. Hay quienes confunden esta ley cósmica con el determinismo y aún con el fatalismo, al creer que todo lo que le ocurre al hombre en la vida está determinado inexorablemente de antemano. Es verdad que, entre otras cosas, a los actos del hombre los determina la herencia, la educación y el medio; pero también es verdad que el hombre tiene libre albedrío y puede modificar sus actos, educar su carácter, formar hábitos superiores, combatir debilidades, fortaleces virtudes, etc.

El éxito se logra cuando nos ponemos la piel del creador, cuando gozamos con entusiasmo la vida, poseídos por una fuerza que proviene de más allá del cuerpo, porque somos uno con el entorno creando energía y salud. Entonces las relaciones con los demás son fluidas, nos expresamos con respeto, en libertad creativa, estabilidad emocional y psicológica, sintiendo bienestar y paz. Éste es el camino para manifestar a nuestro alrededor lo que aún no se ha manifestado y deseamos que se concrete. Todo lo que existe en el mundo físico es el producto de la transformación de lo in manifiesto en lo manifiesto y comienza por una idea positiva movilizada en un pensamiento.

Como bien dice Deepak Chopra, somos potencialidad pura. “…en nuestro estado esencial, somos conciencia pura. La conciencia pura es potencialidad pura, es el campo de todas las posibilidades y de la creatividad infinita”. La residencia de esta potencialidad pura radica en nuestro propio ser, Por eso, si vivimos de acuerdo con nuestros anhelos en constante interacción con los deseos y sentimientos, podemos energizarlos hasta hacerlos reales. Hay que conseguir una visión realmente clara de lo que se quiere para luego pedirlo detalladamente usando la imaginación. La imaginación invocará la presencia del entusiasmo, que será el encargado de potenciar el pensamiento para fijar el camino con acciones consistentes, sostenidas en el tiempo con constancia y dedicación. También auxiliará en la tarea mantener la focalización sostenida hacia las metas, no perdiendo energías en otras menores.

Muchas veces, encontraremos que las pautas publicitarias de nuestra sociedad de consumo no coadyuvan y distraen en grado sumo. Se desnudará una necesidad: el autoconocimiento. Entonces ayudará poner en práctica la introspección mediante la meditación. La meditación nos acerca a nuestra divinidad y para este caso, nos aclara la senda del Dharma, paraje espiritual donde es factible que afloren emergentes profundos que demandan satisfacción y motorizarán la felicidad. El “Dharma”, otra palabra sánscrita, en su forma elemental significa la rectitud. Es una acción o modo de vida infundido con conciencia clara para unir al ser, al alma y para manifestar el potencial espiritual. El propósito de vivir en Dharma es lograr armonía con las leyes naturales de interdependencia y unidad dentro de la diversidad de la creación. Por lo tanto, también, vale la pena revisar qué pensamientos ocupan habitualmente nuestra mente, lo que decimos, lo que expresamos sobre nosotros y sobre nuestra vida.

Podríamos pensar que la abundancia es infinita de frutos materiales, pero la abundancia no es sólo de cosas. La abundancia es poder disfrutar de las cosas sin sentirse compelido por ellas, sin apegos, sin miedo, en paz interior. La abundancia es la experiencia activa del fluir universal, la práctica del dar con amor, la gratitud del recibir, la posibilidad de potenciar nuestra imaginación hasta la concreción material del pensamiento.

El conocimiento y la expresión de nuestros valores éticos, es el camino que lleva a la abundancia. La abundancia es un estado del alma que se manifiesta con naturalidad cuando conectamos nuestra esencia con nuestras acciones, en armonía con nuestro entorno, en paz con el universo. Todo tiene que ver con nuestros pensamientos. Somos creadores de nuestra vida, de manera que cada circunstancia, cada cosa que en este momento tenemos o de la que carecemos, es resultado de nuestra historia creativa, de nuestras elecciones y acciones precedentes. No somos víctimas de nadie ni de nada, porque en nuestra esencia tenemos la fuerza creativa necesaria para proveernos de una vida exitosa y feliz. La mente con sus pensamientos es una herramienta poderosa que Dios nos ha regalado para comandar el curso de la vida. Debemos dar gracias por esto.

Resultan claves: el deseo profundo, los ideales precisos, la visualización de las metas, el amor y la solidaridad, la determinación, la persistencia, la fe, la autosugestión, la decisión, el trabajo en equipo, el respeto… Quien cree en su propio destino, lo perseguirá con energía. Así, tarde o temprano lo conquistará. Crecerá persistiendo, elaborando la savia bruta que arraiga en sus ideales. Compartirá su energía en armonía con su entorno, visualizando siempre su etapa de desarrollo. Florecerá en el respeto, con el agrado de todos. Se convertirá en un fruto maravilloso que endulzará con placer a quienes más lo aman y será requerido por todos.

Rosario, agosto de 2008.

 

Pablo Gustavo Leonardi

Psicólogo Transpersonal

transpersonal@arnet.com.ar

https://ar.geocities.com/pabloleonardi

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