Los Principios de la Prosperidad como guía para vivir.

Cuando uno considera el tema de manifestar prosperidad en la propia vida, existen al menos dos factores que son inalterables.


.El primero es la prosperidad en sí misma. La prosperidad opera de acuerdo a leyes inamovibles, inalterables, las cuales si se rompen originan complicaciones.

 El segundo se refiere a los principios mismos. Los principios son algo firme, sólido. No cambian con los vientos, los caprichos o la conveniencia. Al menos no lo hacen si  de verdad son principios….

 Actualmente vivimos en un mundo muy complejo. Y este mundo desafiará nuestros principios como nunca antes lo había hecho. El Oriente Medio, el libre comercio, los derechos humanos y la clonación, son  ejemplos de las complejidades que pueden llevarnos a que examinemos más de cerca nuestros principios. Cada año el progreso crea nuevos y complejos dilemas políticos, filosóficos e intelectuales.

 En respuesta a ello; los políticos, los medios y la sociedad en general hablan a menudo de compromiso. Tratan de hacernos creer que el mundo de hoy es tan complejo que los principios generales ya no funcionan. Argumentan que todos debemos comprometernos más, de tal manera que cada uno pueda salir beneficiado.

 Y ese es el problema con el mundo de hoy. Ese “pensamiento tribal” es una de las razones por las cuales mucha gente está enferma, confundida e infeliz. Porque solamente nuestra habilidad para construir principios es la que nos permite enfrentar de manera positiva y efectiva la complejidad de la vida actual. Y esta negación de principios en la ética, el gobierno y las relaciones constituye el por qué las cosas están tan desordenadas.

 En muchos casos el compromiso resuelve el problema inmediato, pero en realidad crea más complejidad y más desafíos para el futuro. Cuando esto sucede es porque se ha violado un principio en nombre del compromiso.

 Cuando abrimos nuestra agencia de marketing directo en Europa Central, la primera compañía que se acercó a nosotros con la intención de que la representáramos fue una compañía de tabaco. En realidad fue la única compañía que nos contactó.

 Hubiera sido muy fácil validar o justificar el hecho de representarla, sobre todo cuando no había ningún otro cliente a la vista. Pero no lo consideramos así ni por un instante. No hay manera en este planeta de que yo vaya a organizar campañas para promover cigarrillos, ni siquiera por una comisión multimillonaria. Y esto proporciona una clave.

 Si un principio no le cuesta a uno algo, probablemente no es un principio.

 Y entonces siguiendo la forma en que trabaja la prosperidad, el vacío que creamos al no aceptar el negocio de la compañía de tabaco abrió un lugar para que otras llegaran. Pero eso fue irrelevante. Si tuviera que vender cigarrillos para hacer exitosa  a mi agencia de marketing, mejor me dedicaría a cavar zanjas.

 Pero ahora pongámonos un poco intelectuales y exploremos la filosofía objetivista. Ayn Rand sostuvo que la razón es el único medio que tenemos para percibir la realidad. Vio a  la razón como la única fuente de conocimiento, la única guía para la acción, como el medio básico de supervivencia.

 Entonces, si la razón es nuestra fuente para el conocimiento y nuestra guía para la acción, es razonable que la razón (sin intención de jugar con las palabras) tenga un gran impacto en nuestra prosperidad.

 En mi evento de fin de semana llamado “Experiencia sobre el Poder de la Prosperidad”, desafío las creencias de la gente en muchas áreas. Y lo hago presentando un dilema que enfrenta su emoción con su razón.

 El propósito es importante, porque si uno no lo tiene es casi imposible ser feliz de manera consistente. ¡Y definitivamente no se puede ser próspero si no se es feliz!

 Explico que el propósito más grande de mi vida es mi propia felicidad. Para lograr ese propósito vivo mi vida basada en los valores fundamentales de

 

Propósito

Auto estima

Razón

 Y que en términos de esos valores, he formulado los principios de acuerdo a los cuales vivo.

 Desafortunadamente, la mayor parte de la gente está tan infectada con una falta de programación que no tiene principios de acuerdo a los cuales vivir, y como resultado de eso, tienen una visión enferma y torcida de su propósito. Ven su propósito a través de los ojos del servir a otros, contribuir a un bien mayor o cuidar a quienes los rodean. Esto no es más que decadencia; una visión del mundo que es  disfuncional y provoca una baja auto estima y co dependencia.

 Y si usted considera que el propósito principal de su vida es “servir a otros”, entonces probablemente es personalmente responsable de la fundación de al menos tres clubes de co dependientes anónimos. Permítame abundar; si el propósito más grande en su vida es “servir a otros” o “servir a Dios” entonces usted tiene una opinión de sí mismo extremadamente pobre, no cree que es un ser valioso y experimentará una tremenda cantidad de carencias y limitaciones en su vida.

 La gente que se ha pasado la vida preocupándose solamente por las necesidades de otros y no por las propias no es noble, benévola, ni espiritual. Están locos. No serán felices ni prósperos.

 Repitiendo una cita hecha muy a menudo de un personaje de “The Fountainhead”: “Para decir ´Yo te amo´, uno debe saber primero cómo decir la palabra ´Yo´”

 Usted sabe que para amar a alguien, debe primero amarse a sí mismo, pero ¿en verdad se da cuenta realmente de lo que esto significa en un nivel práctico de aplicación? Hemos discutido la virtud del egoísmo en una lección anterior. Déjeme refrescarle la memoria y recordarle qué fue lo que dije:

 Su mayor propósito moral debe ser su propia felicidad.

 Porque esta es la única manera sana, saludable de vivir. Y la única manera que asegura la supervivencia de las especies y el bienestar de la mayor parte de la gente. ¡De hecho, es la única manera honorable de conducir cualquier relación!

 Usted no debe sacrificarse por otros porque eso es depravación. Es depravación porque es un cierto estado de corrupción y degradación moral. Es enfermedad y un síntoma seguro de perturbación mental. ¿Logra captarlo?

 Y de manera semejante para la situación opuesta. No debe pedirles a los demás que se sacrifiquen por usted porque eso no es menos enfermizo y depravado que lo anterior. Corromper la moral de otros no es menos maléfico que corromper la propia.

 No es de ninguna utilidad para nadie degradarse a sí mismo o degradar a otros. Y eso es exactamente lo que significa sacrificarse por otros. En el libro “Atlas Shrugged”, a uno de los principales personajes de Ayn Rand se le pregunta  “¿Cuál es el ser humano más depravado?” Su respuesta sorprendería a la mayor parte de la gente porque no señala a un asesino, a un secuestrador, a un atacante sexual u otro tipo de criminal. Su respuesta es, “El hombre sin propósito”.

 Cuando se le preguntó por qué sugería eso en vez de otras posibilidades, Rand replicó, “Porque ese aspecto de su carácter es el origen y la causa de todos los males que ha mencionado en su pregunta. Sadismo, autoritarismo o cualquier forma de mal, es la consecuencia que se presenta cuando el hombre evade la realidad. Una consecuencia de su incapacidad para pensar. El hombre sin un propósito es un hombre a la deriva, a merced de sentimientos azarosos, de impulsos inciertos,  y capaz de cualquier mal porque no tiene de manera total el control de su propia vida. Para tener el control de su propia vida debe tener un propósito, un propósito productivo”.

 Cuando tiene como su mayor propósito moral  su propia felicidad tiene una razón productiva –y moral- para existir. Y aquí está la cosa importante…

 Si cada quien hiciera esto, ¡el mundo sería un lugar mucho mejor! En vez de la disfunción, la depravación y la co dependencia, tendríamos relaciones saludables, funcionales y de valor-por-valor. Nadie estaría pidiendo que se sacrificaran por él o por ella y usted se comportaría de la misma manera. Esa es la forma como se establecen las relaciones saludables.

 El siguiente valor fundamental importante es administrar la vida empleando la razón. Lo cual significa que las cosas se analizan con el criterio de si están al servicio de su más grande propósito moral, que es la perpetuación de la propia felicidad.

 La pregunta que la gente me hace con más frecuencia es “¿Cómo puedo saber si alguna de mis creencias carece de orientación?” En realidad eso es bastante sencillo. No lo compliquen. La pregunta que hay que hacer es simplemente:

 “Esta creencia me sirve?”

 Y la manera de discernirlo es empleando la mente  racional. Las emociones son buenas. Son vitales para vivir una vida plena y rica. Pero una persona verdaderamente sana y emocionalmente balanceada sabrá –o estará a punto de descubrir- lo que está causando esas emociones. No tiene porque haber conflicto entre las emociones y la razón.

 A menudo cuento la historia de Ayn Rand siendo entrevistada antes de la publicación de “Atlas Shrugged” . Un representante de la compañía que publicaría el libro le preguntó a Rand si sería capaz de presentar la esencia de su filosofía mientras permanecía parada en un solo pie. Con gran energía respondió:

 

 1  Metafísica: Realidad Objetiva

 2  Epistemología: Razón

 3  Ética: Auto-interés

 4  Política: Capitalismo

 

 Grandes palabras. ¿Qué significa todo esto?

 Si se hubiera forzado a Rand a usar palabras simples para describir lo anterior el resultado habría sido:

 
1  “A la Naturaleza, para poder darle ordenes primero debe ser obedecida” o “El sólo desearlo no es suficiente para lograrlo”

 
2  “No puedes comerte el pastel y conservarlo al mismo tiempo”

 
3  “El hombre es un fin en si mismo”

 
4  “Denme la libertad o la muerte”

 
Creo que puede usted adoptar estos conceptos de manera consistente, como base de su propio sistema filosófico para guiar su vida. Pero para realmente lograrlo- para de verdad entenderlos, definirlos, demostrarlos y aplicarlos –se requiere de un gran ejercicio intelectual. Es por eso que la filosofía no puede discutirse mientras se esté parado en un solo pie. Y también el por qué no puede ser entendida mientras se esté con un pie en cada lado de una cerca.

Y desafortunadamente este parece ser el enfoque más socorrido hacia la filosofía en el mundo actual. Y así después de siglos de esta mala filosofía, la mayor parte de la gente no tiene en realidad ninguna filosofía de acuerdo a la cual vivir y consecuentemente ningún principio que seguir.

 Y cuando uno habla de principios  lo etiquetan de “obstinado”, “irrazonable”, “de mente estrecha”, “irreal”  e “intransigente” y entonces esgrimen los argumentos de que las complejidades del mundo actual requieren que uno se comprometa más, que sea más flexible y menos estricto en sus principios.

 Tomaré una clave de Thoreau y la presentaré para una “mayoría de uno”. Pruébela:

1)     Para ser feliz, se debe tener un propósito.

2)     Para tener un propósito se requieren valores.

3)     Los valores que se tengan, crean una filosofía congruente de acuerdo a la cual vivir.

4)     Esa filosofía es congruente sólo si uno se apega a los principios que le dieron origen.

 

Es la habilidad mental racional para formar principios la que proporciona los medios para tratar con asuntos complejos. La necesidad de actuar en base a principios racionales es ineludible  si se quiere vivir una vida de felicidad, propósito y significado.

 Y esto requerirá el uso de la razón y el intelecto y no la emoción a medida que se determinen los principios de acuerdo a los que se viva.

Randy Gage: www.RandyGage.com

Traducción al español: Manuel Chávez Nuñez para www.CreaTuRealidad.com

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 Puedes reproducir este artículo en tu web, sólo asegúrate de dar los créditos completos con vínculos activos.


For more than 20 years, Randy Gage has been helping people transform self-limiting beliefs into self-fulfilling breakthroughs to achieve their dreams. His motivational story of rising from a jail cell as a teen, to a self-made multi-millionaire has inspired millions around the world.

 

 

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