Ley de atracción y la felicidad como camino

La Ley de Atracción funciona desde siempre, desde el comienzo de tu vida, cumpliendo los deseos repetidos, los pensamientos repetidos… o sea todo aquello que repitas, sea que lo desees como si no, simplemente repite y se te cumplirá, con energía y vehemencia…

 

 

felicidad{{Adsense1 params}} Las obsesiones humanas, las frases y pensamientos repetidos constante y diariamente son siempre los mismos, y piensas, escribes y hablas casi siempre de las mismas cosas, porque las preocupaciones humanas giran en torno a algunos temas esenciales que no son muchos: la muerte, el amor, el paso del tiempo, la soledad, la lucha por el sustento, los hijos, las preocupaciones cotidianas… no suele haber mucho más.

 

Existe en nuestro interior una certeza de los temas verdaderamente importantes, que suelen salir a la luz ante una crisis profunda, como un fallecimiento o una posible pérdida de la vida de una persona amada, en ese momento nos damos cuenta que nuestra vida giraba en torno a cosas a las que le dábamos gran importancia pero que en realidad no la tenía, es así que vemos cuáles son las verdaderas prioridades vitales profundas.

 

Para lograr que la Ley de Atracción funcione cumpliendo las cosas buenas que repetimos hay que ser esencialmente optimistas (pero no se pretenderá solamente pensar cosas buenas o deseables porque es muy difícil controlar los pensamientos) hay que quitar la mente y concentrar la atención en con algo mucho más profundo que la mente. Y apartarse de los condicionamientos del tiempo, que aplica no tanto el tiempo en sí, sino la conciencia de su transcurrir.

 

La felicidad puede lograrse y de esta misma forma conseguir que la Ley de Atracción la multiplique a nuestro favor y genere así caminos posibles con más probabilidades de felicidad.

Si meditas en el hecho de que no son tantos los temas que nos aquejan y que muchos de ellos no están en nuestras manos, concentrémonos en ocuparnos (no en preocuparnos) de aquellos que sí podemos cambiar, pero desde el optimismo, que es el único camino de cambio posible.

 

Los cambios devenidos desde el amor y el positivismo generan una energía esencial para cambiar o modificar nuestros pensamientos, o aquellos que hacemos nuestros, los puntos de vista a los que adherimos concientemente, y que son los que manejarán nuestro pedido al Universo y su concreción a través de la Ley de Atracción.

En ese sentido la miseria muchas veces no es económica sino espiritual, así como la depresión, la tristeza, la falta de felicidad se suelen concentrar en aquellas cosas que pensamos que deberíamos tener y no tenemos, con los ojos y el corazón ciegos a la abundancia que ya tenemos o podemos generar fácilmente.

Si tenemos en cuenta entonces que la felicidad se encuentra en los pequeños detalles y también que la sensibilidad para percibir esos pequeños detalles se cultiva, podremos arribar a la conclusión de que ser felices está en nuestras manos y que podemos generarla, cultivarla y hacerla fructificar junto a la Ley de Atracción y a una mirada más amable de nuestra vida, sin reproches sobre lo que nos falta y sin tantos condicionamientos y mandatos a cumplir, siendo que estos no figuran dentro del listado de prioridades vitales profundas.

 

Lo que deberíamos priorizar es sostener o adquirir la necesaria sensibilidad,  y las formas y estrategias para preservar esta sensibilidad de los estragos del mundo real y de los mandatos adquiridos, sociales, materialistas y egoístas que nos imponen desde pequeños.

 

Porque, qué sentido especial tiene tu vida de no ser por esos sentimientos que abren tu corazón y te inundan de felicidad hasta cuando estás transitando tu peor momento, o lo que crees que es el peor.

 

Pequeños sentimientos se diría, comparados con la magnitud de tus deseos de grandeza, prosperidad, abundancia, riqueza… pero que hacen a la esencia de la vida misma y de la felicidad cotidiana, logrando que tu camino de vida sea importante, armonioso y feliz, única forma o punto de partida para cumplir tus deseos materiales, y el más preciado fin de estos mismos.

 

 No son muchas las preocupaciones humanas ni el temario, ni tampoco tantas las cosas que logran hacernos felices… sin embargo a veces no eres capaz de verlo.

 

Te han educado para mirar el pan y no las migas, pero basta tomar una o dos, y la alegría vuelve al corazón y el fuego se enciende.  

Allá lejos parecen quedar entonces los deseos de riqueza, que no es mala ni inalcanzable, pero con las prioridades bieen su sitio para no desperdiciar la vida en una búsqueda por caminos equivocados.

 

Aquí cerca, en el corazón y a la mano, los sentimientos pequeños que podemos generar día a día, el positivismo y la alegría de estar vivos, de respirar cada mañana, el agradecimiento del amor, y todas aquellas miguitas importantes que nos apuntalan para seguir luchando con una sonrisa en el rostro, con las ganas y los pensamientos positivos que hacen que, cada mañana también, la Ley de Atracción escuche la armonía de nuestro pedido, la coherencia y sinceridad de nuestros deseos, y así el Universo actúe en concordancia, bailando al son de nuestra música y acompasado con nuestros pies, en el camino correcto y feliz.

 

Es cierto que no somos el centro de nada, pero exite un centro que es el centro de nuestro ser y que es esa felicidad devenida de la alegría diaria, esa llama, esa pequeña luz asentada en el corazón que nos permite priorizar y saber qué es lo más importante en nuestra vida para poder pedir al Universo con sabiduría.

 

Las obsesiones humanas, las frases y pensamientos repetidos constante y diariamente son siempre los mismos, está en ti determinar cuáles se alojarán con responsabilidad y sabiduría en el centro de tu ser, desde donde nace la felicidad como camino y donde la Ley de Atracción toma tus mandatos esenciales para cumplir.

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