Ley de atracción y familia

La familia es una de las posesiones más preciadas de cada persona. A la vez, es uno de los mayores generadores de angustias, frustraciones y limitaciones. La ley de la atracción otorga una manera de vivir en que las relaciones familiares pueden ser realmente armónicas y constructivas.

 

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Es cierto que no podemos cambiar a los demás, pero estamos en la plena facultad de cambiar las energías a nuestro alrededor, y las que enviamos a los otros. De esta manera, nuestras relaciones mejorarán gradualmente, y se irán incorporando a nuestras vidas relaciones cada vez más enriquecedoras.

 

Energías compatibles

 

Cuando usted crea a su alrededor energías positivas que invitan a la paz y a la calma, éstas se expanden y se contagian. Si una persona se acerca a usted con decaimiento y tristeza, su energía positiva se contagiará, y no terminará cargando con la tristeza del otro, como sucede a menudo.

 

En las relaciones familiares, mantener este campo energético le ayuda a evitar discusiones y confrontaciones. Las energías positivas repelen a las negativas. Por ello, si su pareja o familiar se encuentra de muy mal humor o con mucha carga negativa en un momento dado, la repulsión de las energías hará que no se encuentren en ese momento, sino en uno más calmado en que las discusiones sean menos propensas.

 

Su disposición hacia el mundo

 

Los hechos que le suceden durante el día tienen que ver con la disposición que tiene hacia él. ¿Está dispuesto a discutir y pelear?, ¿está dispuesto a sufrir?, o por el contrario ¿espera recibir cosas buenas, experiencias agradables y estimulantes, retos engrandecedores y brazos abiertos?

 

Todo depende de lo que esté pensando y sintiendo en este momento y durante el día. Por eso, debe buscar la forma de despertar de buen humor, porque allí comienza la construcción de su día. Si se levanta “con el pie izquierdo”, es más probable que pase un mal día.

 

Así funciona con las relaciones interpersonales de todo tipo. Recuerde que, para discutir, hacen falta dos o más. Si no se muestra dispuesto a discutir, no hay nadie que le obligue. En ocasiones, es preferible pedir a la otra persona que intente hablar con usted cuando se calme, y no en los momentos de ira.

 

Autoimagen y mensajes implícitos

 

Con la ley de la atracción puede trabajar la imagen que tiene de sí mismo y mejorar de esta manera la forma en que se desenvuelve con los demás. Una persona que se quiere a sí misma transmite seguridad, confianza y vibraciones energéticas agradables y positivas.

 

Algunas afirmaciones que Louise Hay promueve en el libro Usted puede sanar su vida son especialmente útiles para este fin. Ella explica un ejercicio en el que la persona se mira a los ojos en el espejo y dice “me acepto y me apruebo tal como soy”. Partir del amor propio es la mejor forma de cambiar para bien.

 

Igualmente, las afirmaciones funcionan hacia el exterior, armonizando nuestro entorno y relaciones. Frases como “mi familia es armoniosa”, “mi relación de pareja se basa en el respeto y la comunicación”, “soy feliz”, ayudarán a sanar nuestras interacciones con otros.

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