La intimidad: Conócete a ti mismo (Parte II)

 La meditación es el camino

 

En la primera parte de este artículo tocamos ampliamente el tema de la intimidad. Vimos como este término era mucho más amplio de lo que generalmente se cree que es, y vimos también que era muy importante comprenderlo en su verdadera dimensión, ya que de ello depende que nos animenos a iniciar el proceso mediante el cual podremos quitarnos las distintas máscaras que poco a poco nos ha ido obligando a llevar la sociedad.

 

. Comprender la intimidad en su verdadera dimensión nos llevará al autoreconocimiento, a despojarnos de los tabúes, las represiones, las insatisfacciones, las cicatrices que supuestamente nos protegen, pero que en realidad lo único que hacen es alejarnos de nosotros mismos y, claro, alejarnos también de los demás, ya que terminan forjando muros entre las personas. Comentamos también que si logramos despojarnos de  nuestras caretas, de cierta forma estaremos invitando a los demás a que también lo hagan, ya que es imposible no proyectar nuestra transparencia, nuestra verdadera intimidad; es algo que los demás percibirán inmediatamente, y sin duda despertaremos en ellos el deseo de querer mostrarse igual de transparentes ante nosotros. ¿Qué podemos concluir de esto? Pues algo muy simple: LA INTIMIDAD LLAMA A LA INTIMIDAD.

 

Bueno, quedamos en que para conocerte a ti mismo debías empezar por identificar las represiones e inhibiciones que te rodeaban, identificarlas, relacionarlas con lo que verdaderamente quieres ocultar y posteriormente tratar de descartarlas. Por supuesto, el camino a seguir no es nada fácil, pero, tratándose de tu felicidad, es absolutamente necesario de emprender. ¿Quién podría pensar uno de los caminos más difíciles de encontrar y emprender es el que nos conduce hacia nuestro interior? Sin embargo, hay una herramienta que en primera instancia nos ayudará a encontrar el camino y luego nos ayudará a recorrerlo con calma y sabíduría.

 

La herramienta de la que hablo es nada menos que la meditación. Así es, la meditación es el camino indicado a seguir para poder recuperar nuestra intimidad, para poder reencontrarnos a nosotros mismos. ¿Sueles practicarla? Si es así, entonces es más que seguro que ya te encuentras en el camino correcto; si aún no has tenido la oportunidad, no te preocupes, este es el momento correcto para empezar.

 

En primer lugar, debes tener claro que no es necesario adscribirte a una religión o a un grupo específico para aprender a meditar, pues la mejor meditación es la que se aprender de forma intuitiva. Se trata de buscar momentos de introspección, momentos que, poco a poco, te irán acercando cada vez más a tu yo interior. Debes entender que la meditación es un arte y, como todo arte, necesita practicarse mucho para poder llegar a la perfección.

 

Tienes que hacer de la meditación una práctica diaria, una disciplina casi inquebrantable, debes convertirla en parte de tu rutina cotidianda; más temprano que tarde verás los frutos de tu constancia. A continuación te mostraré algunas pautas sencillas que debes seguir para poder iniciarte en el camino de la meditación, el camino que te ayudará a llegar a la verdadera intimidad:

 

-Primero establece el lugar donde meditarás a diario. Debe ser un lugar que te transmita calma, que en la medida de lo posible te evite interrupciones innecesarias, en fin, debe ser un lugar donde te sientas absolutamente cómodo.

-Para crear un poco de ambiente, lo cual te ayudará a la concentración, puedes utilizar velas o inciensos.

-Elige la posición en la que te sientas más cómodo. No tienes que imitar posiciones que hayas visto antes si es que esto interfiere con tu comodidad.

-Cuando ya estés bien instalado, trata de poner tu mente “en blanco”, es decir, trata de borrar todos los problemas y preocupaciones que te estén rondando.

-Visualiza una luz al final, algo hacia lo cual quieres llegar. No es necesario que empieces a llenar tu mente de pensamientos sobre lo que está mal o lo que quieres lograr. Pronto te darás cuenta de que en la calma encontrarás respuestas que no te imaginabas.

-Debes aumentar tus sesiones de meditación progresivamente: primero 10 minutos, luego 15, luego 20… y así hasta que establezcas tu ritmo ideal.

 

Recuerda hacer todo siempre con mucha fe, es necesario que creas, que estés absolutamente convencido de lo que estás haciendo. Ahora ya tienes las pautas necesarias para empezar. ¡Adelante!

Creaturealidad.com Favor no reproducir. Gracias 

 

 

Comenta con Facebook -sin Facebook ve hasta abajo-

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.