Facundo Cabral, un hombre feliz

“Ayer soñé que podía y hoy puedo”. Genial nombre para un libro, escrito por un autor genial como Facundo Cabral, ese monstruo de la palabra que nos enseñó que se puede ser feliz ante cualquier circunstancia.

Facundo no era de aquí ni de allá, aunque haya nacido en Argentina. Ese adorado trovador demostró, con el ejemplo, que “la felicidad es una adquisición, no algo que te llegará de afuera”.

Todos atravesamos muchísimos problemas a lo largo de nuestra vida, pero la clave está en la forma como reaccionamos ante las diversas circunstancias.

La vida de Facundo Cabral es el mejor resumen de todos los libros de autoayuda que se han escrito y los que faltan. Créanme, no exagero.

Vida de Facundo

Su padre lo abandonó antes de que naciera en una banqueta cualquiera de Buenos Aires. Vivió en la calle durante toda su infancia. Comía de la basura. A los 6 años dijo su primera palabra “Sara”, el nombre de su madre, y no habló más por varios años. Por eso los médicos le diagnosticaron un nivel de autismo, ya que, creía la ciencia, Facundo había perdido varias neuronas a causa de tanta hambre que había padecido. Analfabeta hasta los 14 años, edad en la fue enviado a una prisión de menores luego de robar varias botellas de alcohol en una licorería. Fue en la cárcel donde aprendió a leer y escribir.

Vivió como un vagabundo y de hecho lo fue hasta el final de su vida. “Pero ahora soy un vagabundo first class: duermo en los mejores hoteles, viajo en la mejor zona del avión y voy a los restaurantes más elegantes”, le gustaba repetir a Facundo, como muestra de lo que Dios había hecho en su vida. Porque Facundo era “salvajemente creyente”.

El golpe más duro

Cuando se encontraba en el pináculo de su carrera, su esposa (con la que tenía 3 años de matrimonio) y su hija de 1 año y medio, fallecieron en un accidente aéreo. Facundo, como cualquier persona, se derrumbó al instante. Pero al poco tiempo se levantó. La Madre Teresa de Calcuta, que era su amiga, lo llevó a bañar leprosos en la India. “Y me salvó la vida”, reconocía Facundo. “La Madre Teresa me llamó y me dijo: Facundo, ahora sí que estás en un gran problema ¿Dónde vas a poner el amor que te va a sobrar? Y puse mi amor en los leprosos. Porque el amor te quema si no lo entregas”.

Facundo no podía ver la luz del día directamente, por lo que siempre usaba gafas oscuras. Toda su vida arrastró graves enfermedades en la vista. A lo largo de su juventud y su adultez, coqueteó con la muerte en diversas oportunidades. Convivió, no con uno, sino con varios tumores cerebrales durante buena parte de su vida, por lo que experimentó el quirófano en múltiples ocasiones.

Sin embargo, nada le pudo robar su hambre de vivir. “Solo debes estar atento al presente, que es la única verdad. El pasado ya pasó y el futuro nunca lo alcanzarás. Vamos de instante en instante. Cuando lo asumes así, la vida es muy grata. Soy feliz porque así lo decidí. Mi estado de ánimo no lo determina las circunstancias”. Frases de ese estilo se le escuchaban con frecuencia a Facundo en las cientos –o miles- de entrevistas que concedió durante toda su carrera.

Facundo Cabral tenía la autoridad moral para odiar la queja y el lamento. Este argentino universal se permitía caer, pero jamás quedarse abajo. Siempre se le vio feliz y de su boca solo brotaban palabras de optimismo, aliento, alegría… palabras de vida.

“Por eso cuando me dicen ‘no puedo’, yo les digo ‘no jodas´”. Con Facundo no hay excusa para no ser feliz.

Un comentario sobre “Facundo Cabral, un hombre feliz

  1. ROSARIO Contestar

    GRACIAS POR COMPARTIR ELIANA, DEJA TE CUENTO QUE ESTE MENSAJE LLEGA A MI VIDA EN EL PRECISO INSTANTE QUE ES NECESARIO PARA MI.. DE VERDAD GRACIAS!!!

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