¿Es Obligatorio ser feliz?

En mi opinión, eso de ser feliz –de tener que ser feliz obligatoriamente – es algo que tal vez se esté magnificando es exceso y puede llegar a convertirse en algo contraproducente.

A raíz de una conversación con una queridísima amiga, acerca de ser feliz, me vino un pensamiento: ¿Es obligatorio ser feliz?

¿Y qué pasa si no eres feliz?

Y si no eres feliz… ¿Eso te convierte automática e inevitablemente en infeliz?

¿Hay un punto neutral en el que el hecho de no ser feliz no te condene a ser infeliz, con toda la carga dramática que conlleva “ser infeliz”…-?

¿Se puede no ser feliz sin que eso implique ser obligatoriamente infeliz?

Yo creo que mucha gente no es feliz porque no tiene muy claro qué es eso de “ser feliz”. Creo que se idealiza excesivamente ese estado que simplemente se supone de “ser feliz” –porque no hay una definición precisa o un modelo idéntico para todos- y porque cada uno puede llegar a imaginarlo de un modo distinto, pero, salvo el que lo tiene muy claro, todos los demás lo llenan de maravillas y magia, y lo eximen de estados inquietos o sufrimientos.

Si uno no lo tiene claro, lo que busca al “ser feliz” –y lo que escribo a continuación casi me atrevo a garantizarlo- es imposible de conseguir.

Está condenado a no realizarse y con ello traumatizar, confundir, decepcionar, o golpear duro a quien no tuvo la sensatez y la cordura de cosificarlo. Mientras una cosa se mantiene en el pensamiento, no encuentra límites y se expande hasta lo infinito, o hasta lo que está condenado a quedarse en irrealizable y utópico.

No tenemos sueños que estén al alcance de la mano. No nos conformamos con ello. Con eso de que son sueños, y son gratis, y que pedir no cuesta, pedimos sin mesura, en una excesiva demasía, y podemos pedir lo inalcanzable.

Y cuando nos damos cuenta de que los sueños no se cumplen (¡porque algunos son imposibles de cumplir!) nos sentimos infelices.

Si definiéramos claramente nuestros sueños, o el concepto personal de felicidad, o lo que admitiríamos y aceptaríamos satisfactoriamente como “ser feliz”, y fuera algo razonable, y además hiciéramos el esfuerzo necesario para lograrlo, conseguiríamos lograr o acercarnos a ese estado tan ansiado.

Muchas personas entienden que “ser feliz” es estar en paz consigo mismos. Es un excelente principio, sin duda. Una forma de tener muy a mano la posibilidad de lograrlo.

Estar en paz, lejos de los propios conflictos personales y a salvo del ego, proporciona una posición mental y emocional envidiable para comenzar a ver las cosas de otro modo distinto, y relativiza tanto lo bueno como lo menos bueno.

¿Ser feliz es sentirse a gusto consigo mismo, habiendo abandonado cualquier interminable guerra de esas en las que siempre el perdedor es uno mismo?

¿Ser feliz es apreciar y valorar las pequeñas cosas que son grandes vistas desde la atalaya serena que proporciona ese estado distendido de paz?

¿Ser feliz es despojarse del desánimo, bajar el listón de la aceptación, desenmascarar al ego, tener la dignidad de retirarse de algunas batallas propias rendido pero con la leve sonrisa de saberse ganador?

¿Ser feliz es poder decir Yo Soy, y sentir ese Yo Soy elevado por encima de un yo peleón, un yo que defiende su ego, un yo que exige y atosiga a los otros y a la vida?

Tal vez sería muy conveniente revisar el concepto de felicidad y la significación que le damos a “ser feliz”.

Tal vez no se pueda plantear la felicidad como un objetivo a lograr a cualquier precio.

Tal vez sea interesante entender que “ser feliz” no implica una demostración efusiva con carcajadas que hay que mostrarle continuamente al mundo.

Tal vez “ser feliz”, lo que para uno es “ser feliz”, sea incomprendido por los otros. No importa. Cada uno diseña su escala de valores, el grado de aceptación o conformismo, su consciencia de la realidad y lo posible.

Sin duda, tiene más posibilidades de ser feliz quien sabe conformarse con lo posible y reniega serenamente de lo que es y será imposible, quien sabe valorar lo que realmente puede alcanzar, quien comprende que ser feliz es sinónimo de estar bien y en paz.

Sin duda, tiene más posibilidades de ser feliz quien no se obsesiona con la felicidad, quien no se malvende por conseguirla, quien sabe valorar su presencia y no dejarse abatir por su ausencia, quien desmitifica la palabra y quien no se siente en la obligación de demostrarle a los otros que es aparentemente feliz porque sigue los dictámenes ajenos de la felicidad.

Pero tú eres tú y no tienes que dar explicaciones a nadie más que a ti mismo.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales, de la web www.buscandome.es

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Un comentario sobre “¿Es Obligatorio ser feliz?

  1. Magaly Contestar

    Cada quien tiene su criterio y hay que saber respetarlo, pero….., el antónimo de feliz es infeliz, o eres o no eres, conformarse no significa felicidad, porque siempre aparecerá un pesar, siempre tendrás un sueño frustado que lamentar, eso no es ser feliz.
    Para mi, ser feliz es vivir con la certeza de que todo cuanto deseo viene a mí por caminos misteriosos y que sepa o no de dónde van a salir las cosas las obtengo, no sé si es sensibilizando a un amigo, o a un familiar, pero los problemas tienen una solución inmediata de forma inesperada.
    La felicidad es tener paz y armonía en todas las áreas de la vida.
    Paz y armonía en sus vidas

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