El mejor escondite

 

Una bella metáfora sobre nuestra alma y la sabiduría que nos ha sido dada como seres humanos.


cuentos cortos .


El mejor escondite

Hace muchísimos años, en una época muy remota que se pierde en la noche de los tiempos, los Dioses decidieron que, para culminar la gran obra de la Creación, era preciso crear el género humano. No fue una decisión improvisada, nada de lo que ellos hacen lo es, pero para ésta había una razón de peso, y es que después de profundas reflexiones habían llegado a la conclusión de que lo necesitaban. La existencia de los Dioses no tenía sentido sin una Humanidad que los adorase.

De forma que se pusieron manos a la obra para hacer un ser a su imagen y semejanza. No podía ser menos, la obra nunca debe ser inferior a la categoría de su autor. Tomaron un poco de barro de la Madre Tierra y lo modelaron, dotándole así de una forma concreta. Pero lo hicieron algo distinto de los animales que ya poblaban la Tierra: le dieron una forma apropiada para caminar erguido permitiéndole así que fuera el único ser de la creación que pudiera mirar cara a cara a la Divinidad.

Una vez que su forma física estuvo terminada, un soplo del Padre Dios lo dotó del espíritu necesario para animar ese cuerpo material.

Sin embargo, para que el hombre fuera realmente la imagen viva de Dios necesitaba albergar dentro de sí todos los conocimientos del Cosmos, la Sabiduría Universal, la propia esencia de los Dioses. Y eso era algo que les preocupaba profundamente, poner todo ese poder en manos de un ser sin experiencia era más peligroso que entregarle un arma mortífera a un niño.

Se encontraban ante un dilema que no acertaban a resolver, y así pasaban los días sin que hallasen una solución satisfactoria.

Todos ellos estaban de acuerdo en que era necesario poner a disposición del hombre todos los conocimientos de los Dioses para que pudiera alcanzarlos cuando estuviera preparado para ello. El problema radicaba en dónde esconderlos para que el hombre no los encontrase prematuramente. Al fin y al cabo no podían ni debían negarle la Sabiduría, la posibilidad de llegar a igualar a su Creador, pero esa posibilidad tenía que materializarse como fruto de su propio esfuerzo, de su trabajo, de una prolongada experiencia, de ese largo camino que lleva desde la animalidad más absoluta hasta la fusión con la Divinidad.

Pasaron horas, días, semanas y meses, sumidos en profundas discusiones sin llegar a ningún acuerdo ni conclusión.

— Abramos una profunda sima que llegue hasta el centro de la Tierra y escondamos allí la Sabiduría —proponía uno de ellos.

— Mejor arrojémosla al abismo del mar más profundo donde ningún hombre podrá alcanzarla fácilmente —decía otro.

— Alcémosla hasta las estrellas, muy lejos de su alcance —sugirió un tercero.

Finalmente, el Padre Dios se levantó y les dijo:

— No, ninguna de esas propuestas es una buena solución, porque el hombre desarrollará los conocimientos científicos mucho antes que los espirituales, y creará máquinas capaces de llegar al centro de la tierra o al fondo de los mares y hasta la más lejana de las estrellas.

— Entonces… ¿qué haremos? —le preguntaron—. ¿Cuál es el mejor escondite para la Sabiduría?

— La esconderemos en lo más profundo de su alma, porque aún estando tan cerca de él, ese es el sitio al que más trabajo le costará llegar. Un lugar que no podrá alcanzar con las manos sino con el corazón, después de haber recorrido un camino para el que no se requiere ciencia sino intuición. Un escondite tan estrecho que para penetrar en él deberá antes despojarse de todos sus egoísmos y de toda su materialidad.

— ¡Qué gran verdad! —exclamaban unos.

— ¡Una idea maravillosa! —reconocían otros.

Sin embargo, uno de ellos se quedó pensativo y preguntó:

— Padre, ¿cuánto tiempo pensáis que tardará el hombre en alcanzar la Sabiduría?

— Eso dependerá de cada hombre —respondió el Padre Dios—. Pero lo más difícil para él no será conquistar la Sabiduría Universal. Su gran tarea, su verdadera misión, será descubrir dónde está esperándole.

Luis Camacho

www.luiscamacho.es

Copyright 2008: Luis Camacho Losa. España

Todos los derechos reservados.

Cedido para su publicación en www.creaturealidad.com

 

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5 comentarios sobre “El mejor escondite

  1. Eliseo Contestar

    Gracias.
    Contento de conocerlos. Felicitaciones por esta versión, muy interesante sinceramente.

    Gracias nuevamente.

    Eliseo

  2. Edilberto Contestar

    Maravillosa lectura… me servirá para realizar un taller. Gracias por su apoyo.

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