El hombre es una criatura de hábitos

Esta sencilla afirmación es profunda aparentemente. La vida de la mayoría de las personas se compone de un determinado número de hábitos que dictaminan la  mayoría de sus acciones y reacciones ya sean físicas, emocionales o mentales. Dependiendo del nivel de consciencia que inviertas en la creación de hábitos, los hábitos pueden esclavizarte, convirtiéndote en un autómata o liberarte para realizar actividades creativas y divertidas, que te realicen y den significado a tu vida. La mayoría de las personas tienen una mezcla de buenos y malos hábitos.


hábitosUn hábito se define como un patrón de comportamiento adquirido que se sigue hasta casi convertirse en involuntario. Los hábitos pueden ser buenos o malos, productivos o improductivos. Los buenos hábitos se convierten en habilidades, como aprender a montar bicicleta. Ellos además te ahorran tiempo y energía al automatizar la realización de actividades deseadas. Por ejemplo: cepillarte los dientes o manejar un auto. Esos patrones de comportamiento liberan tu mente de tener que concentrarse, como lo debe hacer para actividades poco comunes.

Los malos hábitos te predisponen para resultados indeseables. Beber en exceso, fumar, drogarse o comer demasiado son ejemplos de malos hábitos que pueden dañar tu cuerpo y afectar tu juicio, además de desperdiciar tu tiempo.

El sentido común nos dice que querer reemplazar los malos hábitos por buenos, es la base del desarrollo personal y la evolución. Pero casi todos los que han intentado dejar de fumar te pueden decir que no siempre es tan fácil como parece.

Los fumadores son adictos a la nicotina. Pero de acuerdo con la ciencia moderna todos los hábitos inducen estados emocionales que hacen que se produzcan sustancias químicas en nuestro cerebro. Consecuentemente nos hacemos adictos a los químicos secretados por nuestro cerebro sin importar el tipo de hábito que hayamos creado.

Con cada pensamiento o acción que emprendemos, creamos rutas eléctricas en nuestro cerebro. Como dice Joseph Dispenza en la película ¿Y tú qué sabes? “las neuronas que se encienden juntas, se conectan juntasLa repetición de patrones se graba profundamente en nuestros cerebros.

Para reemplazar un mal hábito con uno bueno, necesitamos romper las asociaciones con nuestras emociones y con los químicos que las acompañan de manera que nuestro cerebro haga nuevas conexiones. Lo que requiere concentración y voluntad.

Si no estás consciente o estás indispuesto a reconocer tus hábitos improductivos, te será difícil reemplazarlos. Si no estás convencido de que un hábito en particular es malo para tí, no tendrás incentivos para cambiarlo. Pero, si estás consciente de tu hábito indeseable y estás dispuesto a enfocar tu atención, puede ser modificado. La concentración enfocada y profunda como la que se obtiene durante un ejercicio de visualización, incrementa la potencia de tus pensamientos y afecta de manera más profunda las nuevas conexiones de tu cerebro.

Recuerda, requiere repeticiones frecuentes el obtener hábitos indeseables, posiblemente durante el transcurso de varias vidas, por lo tanto se requiere de repeticiones frecuentes el deshacerse de él. Es donde tu voluntad entra en acción.

Debes fortalecer tu voluntad al igual que tus hábitos, con la repetición. Cada vez que de manera consciente rechazas el impulso que te lleva a un mal hábito, fortaleces tu voluntad. Cada vez que conscientemente emprendes una acción para adquirir un nuevo hábito positivo, esto se hace cada vez más fácil cada vez. Esta es la forma en que tu cerebro hace nuevas conexiones y superas tus adicciones.

Cuando estos hábitos son de naturaleza positiva, este ciclo de autorefuerzo produce resultados positivos, aunque el caso contrario también es cierto. Ésto demuestra un principio que Jesús enseñó “Aquel que tiene, le será dado y aquel que no tiene, le será quitado incluso lo que no tiene”.

En otras palabras, actuar de manera consciente para adoptar hábitos positivos fortalece tu voluntad y atrae más experiencias similares a tu vida. Entregarte a los malos hábitos, debilita tu voluntad, no sólo haciendo más difícil que adoptes buenos hábitos, sino que además pudieras perder los buenos hábitos con los que cuentas.

¿Puede haber una mejor razón para desarrollar tu voluntad y establecer de manera consciente hábitos positivos?

El desarrollo de buenos hábitos implica mejorar tu vida, liberarte de ataduras a hábitos negativos y atraer a tu vida más experiencias positivas. Al mismo tiempo, recuerda dejarte guiar por el conocimiento y no por el convencimiento.  Esfuérzate en realizar buenas acciones basadas en tu sabiduría interna y la elección consciente, no basadas en convencionalismos que nisiquiera son buenos hábitos. Ésto es la máxima libertad.

Mis mejores deseos

Guerrero Místico: www.mysticwarrior.us
 
Traducciónn al español: Liliana Ortuno para www.creaturealidad.com 

Comenta con Facebook -sin Facebook ve hasta abajo-

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.