Coaching y liderazgo de equipo

Un buen líder se convierte en coach de su equipo. Para poder lograr verdaderos cambios, éste debe conseguir absoluta credibilidad entre su equipo. Esta ansiada meta es trabajo de todos los días, logrando una impresión en los demás que surge y no se impone.

 

{{Adsense2 params}} La credibilidad y el respeto son las principales razones por las cuales una persona querría seguir a otra o dejarse influenciar por ella. Sin estos elementos, lograr un verdadero cambio en un trabajo de equipo será una tarea más ardua de lo que imagina.

Para ello, la rutina diaria es sumamente importante. Los siguientes son algunos de los parámetros que un coach que trabaje con equipos debe tener en cuenta ya que atendiendo a estos items se han logrado resultados positivos entre líderes exitosos:

 

Presencia constante

 

Todo equipo espera que su líder esté siempre presente. Si en algún momento este conglomerado se siente sin timón, desconfiará. Por ello, haga saber a sus empleados que pueden contar con usted en todo momento.

Sin embargo, todo exceso es malo. El hecho de hacerse presente no quiere decir que acosará a su equipo, que lo vigilará en todo momento o que hará las cosas por sus miembros.  Aprenda a establecer límites por el bien de todos

 

Comunicación directa, franca y abierta

 

Los miembros de una organización rinden mejores resultados cuando la comunicación es efectiva. Si en algún momento el líder no proporciona la información correcta, se generarán desconfianzas y bloqueos que desarticularán el trabajo en equipo.

 

Cuando surge algún problema, es mejor poner al tanto a todos los miembros del equipo en lugar de engañarlos y ocultarles la información. Todos están en capacidad de aportar soluciones y no quieren sentirse menospreciados en su capacidad.

 

Igualmente, al momento de establecer responsabilidades, ser lo más directo posible evita malos entendidos y disgustos. Dejar sentadas punto por punto las responsabilidades de cada quien evita que un sector entre en conflicto con otro a la hora de la ejecución.

 

Predicar con el ejemplo

 

No hay nada peor para un niño en crecimiento que escuchar a sus padres decir malas palabras luego de amonestarlos porque no deben decirlas. Piense en su grupo como ese niño y dé el ejemplo. Actúe según los procedimientos que estableció, rinda con la eficiencia que espera de los otros, cumpla sus horarios y muestre la dedicación que espera de los otros.

 

Contrario a lo que sucede en muchas empresas, el líder debería ser el primero que llega y el último que se va. Es difícil pedir a los demás dedicación cuando usted mismo no la entrega.

 

Límites claros

 

El hecho de que se compenetre con los integrantes de su equipo no quiere decir que éstos deban sentirse en confianza para fallar y esperar que no se les amoneste. Por eso, es necesario que establezca límites entre lo personal y lo laboral.

 

Igualmente, debe entrenar a sus empleados para que sean autosuficientes y sepan diferenciar en qué momentos deben acudir a usted y en cuales pueden resolver las cosas por sí mismo. Un grupo en que usted se vuelva indispensable y deba ser consultado hasta para administrar un clip no avanzará demasiado lejos.

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