Claves del aprendizaje en el coaching personal

Un viejo refrán reza “loro viejo no aprende a hablar”. Sin embargo, el coaching personal está diseñado para que el cerebro recupere su actividad y capacidad de aprendizaje. No importa cuanta edad se tenga, nunca es tarde para mejorar, siempre y cuando se utilicen las herramientas adecuadas.

 

coaching . Hay miles de formas de aprender, y todas son válidas. Pero se ha comprobado a través de la práctica y la estadística que unas funcionan mejor que otras. En el caso del coaching personal, debemos entrenarnos para ser más eficientes en nuestra vida. Esa tarea suena bastante difícil, pero no tiene por qué serlo. Elegir la manera adecuada de hacer las cosas es suficiente para que pueda recorrer el camino con más calma y seguridad.

 

Aprender haciendo

 

Muchas niñas ven a sus madres en la cocina preparando diversos platos y pueden aprender un poco sobre como hacerlos. Sin embargo, ellas verdaderamente aprenden cuando sus madres las involucran en dicha preparación. Es así como las recetas familiares pasan de generación en generación: cuando se aprende haciendo.

 

En los colegios y universidades se ve esta práctica cada vez más. No se te enseña a operar una cámara dictándote unas instrucciones; se te coloca sobre la cámara y se te dice como hacerlo. Igualmente, en el coaching personal no bastan las instrucciones, hay que llevarlas a la experiencia.

 

Incluso, confrontar experiencias anteriores es bastante útil, pues es una forma un poco más lejana de hacer. ¿Por qué salió mal antes? Porque me faltó motivación, porque no me arriesgué cuando tenía que hacerlo, porque no evalué los pro y los contra, etc. Lo ya hecho también aporta herramientas para el camino.

 

Orientación y reflexión

 

Las terapias psicológicas más exitosas son aquellas en las que el terapeuta no da instrucciones, sino que orienta al paciente para que, por sí solo, llegue al camino correcto. Esto sucede con sus propios pensamientos y reflexiones, encausados de la manera correcta.

 

A veces es necesario el reflejo de otra persona para poder poner en orden los pensamientos y elegir la mejor alternativa. No necesariamente tiene que ser un coach profesional o un psicólogo, las personas de confianza, desde la sabiduría que les da su propia vida, también son valiosas a la hora de practicar este ejercicio. Lo importante es tener otro enfoque que haga contrapeso con nuestros pensamientos anclados, esta es la magia del coaching.

 

El reconocimiento y la observación del otro

 

De todas las personas se aprende, incluso de las más perjudiciales. Por eso, es importante observar. Aunque los refranes nos contradigan (nadie aprende en cabeza ajena), muchas veces las decisiones de los otros –y sus futuras consecuencias- nos dan una buena balanza donde pesar nuestras alternativas actuales.

 

Nuestros padres son una de las primeras reglas con las que comenzamos a medirnos, pues fueron ellos las primeras personas a las que tuvimos acceso. Sus errores, decisiones y consecuencias son la primera referencia con la que se cuenta para enfrentar la vida. A medida que va transcurriendo, nuevas personas se incorporan a ésta, y nos enseñan aún más con sus acciones. Lo importante es no dejar que todo esto pase, hay que absorber cuanto se pueda y no dejar nunca de observar, el coaching te ayuda a recorrer este proceso.

 

La construcción del plan

 

El ser humano se identifica mucho con lo visual: necesita imágenes religiosas a las cuales rendir culto (incluso en religiones como el judaísmo, en las que no se representa a Dios como forma física, hay íconos sagrados como la estrella de David, la Menorah…), traza las frases en una superficie perdurable para asimilarlas mejor y se concentra más en las cosas si, además de escucharlas, las está mirando. 

 

Trazar un plan (en una hoja, en la computadora, en una pizarra) le dará una idea más clara de donde está y hacia donde va. Igualmente, le ayudará a organizarse mejor y adquirir mayor disciplina.

 

Recuerde que, en el coaching, los planes son maleables según los cambios del entorno. Por ello, no se trace metas o plazos demasiado rígidos: dé un espacio a los cambios e imprevistos y su plan será más efectivo.

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