También dice algo obvio: si no lo pides, no lo tienes. Pide la luna, pide
todo lo que desees, de la forma en que lo desees y continúa pidiéndolo,
nunca te rindas frente a la primera respuesta negativa. Regresa y pídelo de
nuevo, de una forma ligeramente diferente. Aproxímate desde un ángulo
diferente pero con la misma intención.
Los niños son muy buenos en las dos cosas. Estas habilidades: formular un
sin número de preguntas, y pedir lo que se desea con verdadera insistencia;
aparentemente son innatas y propias de nuestra naturaleza. Vienen, por así
decirlo, instaladas de fábrica. Nos han sido entregadas desde el momento de
nuestra concepción para que hagamos uso de ellas en el mundo. Sin embargo, a
lo largo de nuestra vida, nuestros padres, maestros, clérigos y en general
todas las personas, nos moldean a su antojo hasta que paulatinamente
suprimimos el uso de estas facultades.
Un niño puede llegar a formular 1000 preguntas en un sólo día. La mayoría de
los adultos formulará entre 20 y 30 preguntas a lo sumo en ese mismo
intervalo de tiempo.
Un niño pedirá 100 veces lo quiere. Volverá una y otra vez con la misma
solicitud. Negociará, estipulará insistentemente. El vendedor profesional
promedio se rendirá al intentar cerrar un negocio, luego de sólo 3
miserables intentos.
Dan Kennedy: www.DanKennedy.com
Traducción al español: Mr Rich para www.CreaTuRealidad.com
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