¿Estamos solos? La soledad es una ilusión.

Las tentaciones
Después de ser sometido a una serie de terribles pruebas y tentaciones en el desierto, el eremita se atrevió a preguntar al Señor con un tono de voz en el que todavía se podía apreciar un cierto resentimiento:
— ¿Dónde estabas, Dios mío, mientras era golpeado brutalmente por la tentación?
Y el Señor le respondió:
— Estaba donde siempre he estado y donde siempre estaré, en tu corazón, asistiendo orgulloso a tu combate y presenciando satisfecho tu victoria.
Luis Camacho
Copyright 2008: Luis Camacho Losa. España
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Cedido para su publicación en www.creaturealidad.com
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