Tu relación con los demás y tu éxito


¡Hola todos! ¿cómo van sus cosas?
En mi libro de venta, tengo un apartado dedicado a hablar sobre la relación que tenemos con los demás y cómo ésta afecta nuestro camino de prosperidad. No sé si estás historias son reales (no he hecho las investigaciones), pero sin importar su veracidad quiero hacer eco de ellas porque son sencillamente hermosas.

¡Espero que las disfruten!

Historia Uno

Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afro-americana de edad avanzada estaba parada junto a una autopista de Alabama, tratando de soportar una fuerte tormenta. Su automóvil se había descompuesto y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran.

Toda mojada, decidió hacer señas al próximo auto. Un joven blanco se detuvo a ayudarla, a pesar de todos los conflictos que habían ocurrido durante los años 60. El joven la llevó a un lugar seguro, la ayudo a obtener asistencia y la puso en un taxi.

Ella parecía estar bastante apurada. Anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue.

Siete días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su casa. Tenia una nota especial adjunta al paquete. Ésta decía:

“Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino también mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente.

Sinceramente,

La Señora de Nat King Cole”.

Historia dos

Durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, nuestro profesor nos dio un examen sorpresa.Yo era un estudiante consciente y leí rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la ultima:

¿Cuál es el nombre de la señora que limpia la escuela?

Seguramente esto era algun tipo de broma.

Yo había visto muchas veces a la señora que limpiaba la escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, ¿pero cómo iba yo a saber su nombre?

Entregué mi examen, dejando la ultima pregunta en blanco. Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen.

Absolutamente, dijo el profesor. En sus carreras ustedes conocerán muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen vuestra atención y cuidado, aún sólo si ustedes les sonríen y dicen ¡Hola!

Yo nunca olvidé esa lección. También aprendí que su nombre era Dorothy.

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